Frío,
intermitente,
se acurruca
el miedo
entre mi
alma serena.
Miedo de
perder
hasta lo que no tengo
y ver
derramado mis
esfuerzos
en un final
previsible.
Doloroso, el
miedo
se acomoda
entre mis manos
mientras
tiemblo
pensando en
una soledad
que me
abrazará
si las
verdades se encadenan
en una mesa
de antiguos
rencores y
promesas falsas.
Miedo que me
abruma
y no me
dejar sentir
atrapándome
en un
círculo de sombras
pasadas...
Miedo
profundo y perenne
el que esta
noche
viene a visitarme
en los
oscuros salones
del sueño.
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